A SOLEMN FAST AND REPENTANCE OF THE PEOPLE. (Neh 9:1-3) Now in the twenty and fourth day of this month--that is, on the second day after the close of the feast of tabernacles, which commenced on the fourteenth and ter…
1El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí.
2Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.
3Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.
4Luego se levantaron sobre la grada de los levitas, Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta a Jehová su Dios.
5Y dijeron los levitas Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías: Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza.
6Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.
7Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham;
8y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo.
9Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo;
10e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día.
11Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas.
12Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir.
13Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos,
14y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.
15Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías.
16Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos.
17No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.
18Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones,
19tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.
20Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.
21Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.
22Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de Basán.
23Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla.
24Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del país, a los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran.
25Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad.
26Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones.
27Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos.
28Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste.
29Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivirá; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y no escucharon.
30Les soportaste por muchos años, y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra.
31Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.
32Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.
33Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo.
34Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas.
35Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.
36He aquí que hoy somos siervos; henos aquí, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien.
37Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia.
38A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.
JAMIESON-FAUSSET-BROWN BIBLE COMMENTARY
I
Versículo 2
I. confessed their sins, and the iniquities of their fathers--Not only did they read in their recent…
confessed their sins, and the iniquities of their fathers--Not only did they read in their recent sufferings a punishment of the national apostasy and guilt, but they had made themselves partakers of their fathers' sins by following the same evil ways.
II
Versículo 3
II. they . . . read in the book of the law--Their extraordinary zeal led them to continue this as bef…
they . . . read in the book of the law--Their extraordinary zeal led them to continue this as before.
one fourth part of the day--that is, for three hours, twelve hours being the acknowledged length of the Jewish day (Joh 11:9). This solemn diet of worship, which probably commenced at the morning sacrifice, was continued for six hours, that is, till the time of the evening sacrifice. The worship which they gave to the Lord their God, at this season of solemn national humiliation, consisted in acknowledging and adoring His great mercy in the forgiveness of their great and multiplied offenses, in delivering them from the merited judgments which they had already experienced or which they had reason to apprehend, in continuing amongst them the light and blessings of His word and worship, and in supplicating the extension of His grace and protection.
III
Versículo 4
III. THE LEVITES CONFESS GOD'S MANIFOLD GOODNESS, AND THEIR OWN WICKEDNESS. (Neh. 9:4-38)
THE LEVITES CONFESS GOD'S MANIFOLD GOODNESS, AND THEIR OWN WICKEDNESS. (Neh. 9:4-38)
Then stood up upon the stairs--the scaffolds or pulpits, whence the Levites usually addressed the people. There were probably several placed at convenient distances, to prevent confusion and the voice of one drowning those of the others.
cried with a loud voice unto the Lord--Such an exertion, of course, was indispensably necessary, in order that the speakers might be heard by the vast multitude congregated in the open air. But these speakers were then engaged in expressing their deep sense of sin, as well as fervently imploring the forgiving mercy of God; and "crying with a loud voice" was a natural accompaniment of this extraordinary prayer meeting, as violent gestures and vehement tones are always the way in which the Jews, and other people in the East, have been accustomed to give utterance to deep and earnest feelings.
IV
Versículo 5
IV. Then the Levites . . . said, Stand up and bless the Lord your God--If this prayer was uttered by …
Then the Levites . . . said, Stand up and bless the Lord your God--If this prayer was uttered by all these Levites in common, it must have been prepared and adopted beforehand, perhaps, by Ezra; but it may only embody the substance of the confession and thanksgiving.
V
Versículo 6
V. Thou, even thou, art Lord alone, &c.--In this solemn and impressive prayer, in which they make pu…
Thou, even thou, art Lord alone, &c.--In this solemn and impressive prayer, in which they make public confession of their sins, and deprecate the judgments due to the transgressions of their fathers, they begin with a profound adoration of God, whose supreme majesty and omnipotence is acknowledged in the creation, preservation, and government of all. Then they proceed to enumerate His mercies and distinguished favors to them as a nation, from the period of the call of their great ancestor and the gracious promise intimated to him in the divinely bestowed name of Abraham, a promise which implied that he was to be the Father of the faithful, the ancestor of the Messiah, and the honored individual in whose seed all the families of the earth should be blessed. Tracing in full and minute detail the signal instances of divine interposition for their deliverance and their interest--in their deliverance from Egyptian bondage--their miraculous passage through the Red Sea--the promulgation of His law--the forbearance and long-suffering shown them amid their frequent rebellions--the signal triumphs given them over their enemies--their happy settlement in the promised land--and all the extraordinary blessings, both in the form of temporal prosperity and of religious privilege, with which His paternal goodness had favored them above all other people, they charge themselves with making a miserable requital. They confess their numerous and determined acts of disobedience. They read, in the loss of their national independence and their long captivity, the severe punishment of their sins. They acknowledge that, in all heavy and continued judgments upon their nation, God had done right, but they had done wickedly. And in throwing themselves on His mercy, they express their purpose of entering into a national covenant, by which they pledge themselves to dutiful obedience in future.
VI
Versículo 22
VI. Moreover thou gavest them kingdoms and nations--that is, put them in possession of a rich country…
Moreover thou gavest them kingdoms and nations--that is, put them in possession of a rich country, of an extensive territory, which had been once occupied by a variety of princes and people.
and didst divide them into corners--that is, into tribes. The propriety of the expression arose from the various districts touching at points or angles on each other.
the land of Sihon, and the land of the king of Heshbon--Heshbon being the capital city, the passage should run thus: "the land of Sihon or the land of the king of Heshbon."
VII
Versículo 32
VII. Now therefore, our God . . . who keepest covenant and mercy--God's fidelity to His covenant is pr…
Now therefore, our God . . . who keepest covenant and mercy--God's fidelity to His covenant is prominently acknowledged, and well it might; for their whole national history bore testimony to it. But as this could afford them little ground of comfort or of hope while they were so painfully conscious of having violated it, they were driven to seek refuge in the riches of divine grace; and hence the peculiar style of invocation here adopted: "Now therefore, our God, the great, the mighty, and the terrible God, who keepest covenant and mercy."
VIII
Versículo 36
VIII. Behold, we are servants this day--Notwithstanding their happy restoration to their native land, t…
Behold, we are servants this day--Notwithstanding their happy restoration to their native land, they were still tributaries of a foreign prince whose officers ruled them. They were not, like their fathers, free tenants of the land which God gave them.
IX
Versículo 37
IX. it yieldeth much increase unto the kings whom thou hast set over us because of our sins--Our agri…
it yieldeth much increase unto the kings whom thou hast set over us because of our sins--Our agricultural labors have been resumed in the land--we plough, and sow, and till, and Thou blessest the work of our hands with a plentiful return; but this increase is not for ourselves, as once it was, but for our foreign masters, to whom we have to pay large and oppressive tribute.
they have dominion over our bodies--Their persons were liable to be pressed, at the mandate of their Assyrian conqueror, into the service of his empire, either in war or in public works. And our beasts are taken to do their pleasure.
X
Versículo 38
X. we make a sure covenant, and write--that is, subscribe or sign it. This written document would ex…
we make a sure covenant, and write--that is, subscribe or sign it. This written document would exercise a wholesome influence in restraining their backslidings or in animating them to duty, by being a witness against them if in the future they were unfaithful to their engagements.
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Antiguo Testamento
Nehemiah — Capítulo 9
A SOLEMN FAST AND REPENTANCE OF THE PEOPLE. (Neh 9:1-3) Now in the twenty and fourth day of this month--that is, on the second day after the close of the feast of tabernacles, which commenced on the fourteenth and ter…
Texto — Reina-Valera 1960
1El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí.
2Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.
3Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.
4Luego se levantaron sobre la grada de los levitas, Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta a Jehová su Dios.
5Y dijeron los levitas Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías: Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza.
6Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.
7Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham;
8y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo.
9Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo;
10e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día.
11Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas.
12Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir.
13Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos,
14y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.
15Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías.
16Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos.
17No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.
18Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones,
19tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.
20Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.
21Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.
22Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de Basán.
23Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla.
24Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del país, a los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran.
25Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad.
26Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones.
27Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos.
28Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste.
29Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivirá; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y no escucharon.
30Les soportaste por muchos años, y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra.
31Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.
32Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.
33Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo.
34Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas.
35Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.
36He aquí que hoy somos siervos; henos aquí, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien.
37Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia.
38A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.
JAMIESON-FAUSSET-BROWN BIBLE COMMENTARY
Versículo 2
I. confessed their sins, and the iniquities of their fathers--Not only did they read in their recent…
Versículo 3
II. they . . . read in the book of the law--Their extraordinary zeal led them to continue this as bef…
Versículo 4
III. THE LEVITES CONFESS GOD'S MANIFOLD GOODNESS, AND THEIR OWN WICKEDNESS. (Neh. 9:4-38)
Versículo 5
IV. Then the Levites . . . said, Stand up and bless the Lord your God--If this prayer was uttered by …
Versículo 6
V. Thou, even thou, art Lord alone, &c.--In this solemn and impressive prayer, in which they make pu…
Versículo 22
VI. Moreover thou gavest them kingdoms and nations--that is, put them in possession of a rich country…
Versículo 32
VII. Now therefore, our God . . . who keepest covenant and mercy--God's fidelity to His covenant is pr…
Versículo 36
VIII. Behold, we are servants this day--Notwithstanding their happy restoration to their native land, t…
Versículo 37
IX. it yieldeth much increase unto the kings whom thou hast set over us because of our sins--Our agri…
Versículo 38
X. we make a sure covenant, and write--that is, subscribe or sign it. This written document would ex…