A GALILEAN CIRCUIT, WITH THE TWELVE AND CERTAIN MINISTERING WOMEN. (In Luke only). (Luk 8:1-3) went--travelled, made a progress. throughout every city and village--through town and village. preaching, &c.--the Prince …
1Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
2y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,
3Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.
4Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola:
5El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.
6Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.
7Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.
8Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.
9Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola?
10Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
11Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.
12Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.
13Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
14La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.
15Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
16Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz.
17Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.
18Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.
19Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud.
20Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
21Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.
22Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron.
23Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban.
24Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.
25Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?
26Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.
27Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.
28Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.
29(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)
30Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
31Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.
32Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso.
33Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó.
34Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos.
35Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.
36Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado.
37Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió.
38Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo:
39Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
40Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban.
41Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
42porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía.
43Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,
44se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.
45Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
46Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.
47Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.
48Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
49Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
50Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
51Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.
52Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme.
53Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.
55Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.
56Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.
JAMIESON-FAUSSET-BROWN BIBLE COMMENTARY
I
Versículo 2
I. certain women . . . healed, &c.--on whom He had the double claim of having brought healing to the…
certain women . . . healed, &c.--on whom He had the double claim of having brought healing to their bodies and new life to their souls. Drawn to Him by an attraction more than magnetic, they accompany Him on this tour as His almoners--ministering unto Him of their substance. Blessed Saviour! It melts us to see Thee living upon the love of Thy ransomed people. That they bring Thee their poor offerings we wonder not. Thou hast sown unto them spiritual things, and they think it, as well they might, a small thing that Thou shouldst reap their material things (Co1 9:11). But dost Thou take it at their hand, and subsist upon it? "Oh, the depth of the riches" (Rom 11:33) --of this poverty of His!
Mary Magdalene--that is, probably, of Magdala (on which see Mat 15:39; see on Mar 8:10).
went--rather, "had gone."
seven devils-- (Mar 16:9). It is a great wrong to this honored woman to identify her with the once profligate woman of Luk 7:37, and to call all such penitents Magdalenes. The mistake has arisen from confounding unhappy demoniacal possession with the conscious entertainment of diabolic impurity, or supposing the one to have been afflicted as a punishment for the other--for which there is not the least scriptural ground.
II
Versículo 3
II. Joanna, wife of Chuza, Herod's steward--If the steward of such a godless, cruel, and licentious w…
Joanna, wife of Chuza, Herod's steward--If the steward of such a godless, cruel, and licentious wretch as Herod Antipas (see on Mar 6:14, &c.) differed greatly from himself, his post would be no easy or enviable one. That he was a disciple of Christ is very improbable, though he might be favorably disposed towards Him. But what we know not of him, and may fear he lacked, we are sure his wife possessed. Healed either of "evil spirits" or of some one of the "infirmities" here referred to--the ordinary diseases of humanity--she joins in the Saviour's train of grateful, clinging followers. Of "Susanna," next mentioned, we know nothing but the name, and that here only. But her services on this memorable occasion have immortalized her name. "Wheresoever this gospel shall be preached throughout the whole world, this also that she hath done," in ministering to the Lord of her substance on His Galilean tour, "shall be spoken of as a memorial of her" (Mar 14:9).
many others--that is, many other healed women. What a train! and all ministering unto Him of their substance, and He allowing them to do it and subsisting upon it! "He who was the support of the spiritual life of His people disdained not to be supported by them in the body. He was not ashamed to penetrate so far into the depths of poverty as to live upon the alms of love. He only fed others miraculously; for Himself, He lived upon the love of His people. He gave all things to men, His brethren, and received all things from them, enjoying thereby the pure blessing of love: which is then only perfect when it is at the same time both giving and receiving. Who could invent such things as these? It was necessary to live in this manner that it might be so recorded" [OLSHAUSEN].
III
Versículo 16
III. PARABLE OF THE SOWER. (Luk 8:4-18)
PARABLE OF THE SOWER. (Luk 8:4-18)
No man, &c.--(see on Mat 5:15, of which this is nearly a repetition).
IV
Versículo 17
IV. For nothing, &c.--(See on Luk 12:2).
For nothing, &c.--(See on Luk 12:2).
V
Versículo 18
V. how ye--in Mar 4:24, "what ye hear." The one implies the other. The precept is very weighty.
how ye--in Mar 4:24, "what ye hear." The one implies the other. The precept is very weighty.
seemeth to have--or, "thinketh that he hath" (Margin). The "having" of Mat 13:12 (on which see), and this "thinking he hath," are not different. Hanging loosely on him, and not appropriated, it is and is not his.
VI
Versículo 23
VI. JESUS CROSSING THE LAKE, STILLS THE STORM. (Luk 8:22-25)
JESUS CROSSING THE LAKE, STILLS THE STORM. (Luk 8:22-25)
filled--literally, "were getting filled," that is, those who sailed; meaning that their ship was so.
VII
Versículo 40
VII. JAIRUS' DAUGHTER RAISED AND ISSUE OF BLOOD HEALED. (Luke 8:40-56)
JAIRUS' DAUGHTER RAISED AND ISSUE OF BLOOD HEALED. (Luke 8:40-56)
gladly received him, for . . . all waiting for him--The abundant teaching of that day (in Mat. 13:1-58; and see Mar 4:36), had only whetted the people's appetite; and disappointed, as would seem, that He had left them in the evening to cross the lake, they remain hanging about the beach, having got a hint, probably through some of His disciples, that He would be back the same evening. Perhaps they witnessed at a distance the sudden calming of the tempest. Here at least they are, watching for His return, and welcoming Him to the shore. The tide of His popularity was now fast rising.
VIII
Versículo 45
VIII. Who touched me?--"Askest Thou, Lord, who touched Thee? Rather ask who touched Thee not in such a …
Who touched me?--"Askest Thou, Lord, who touched Thee? Rather ask who touched Thee not in such a throng."
IX
Versículo 46
IX. Somebody hath touched--yes, the multitude "thronged" and pressed Him--"they jostled against Him,"…
Somebody hath touched--yes, the multitude "thronged" and pressed Him--"they jostled against Him," but all involuntarily; they were merely carried along; but one, one only--"Somebody TOUCHED" HIM, with the conscious, voluntary, dependent touch of faith, reaching forth its hands expressly to have contact with Him. This and this only Jesus acknowledges and seeks out. Even so, as the Church Father AUGUSTINE long ago said, multitudes still come similarly close to Christ in the means of grace, but all to no purpose, being only sucked into the crowd. The voluntary, living contact of faith is that electric conductor which alone draws virtue out of Him.
X
Versículo 47
X. declared . . . before all--This, though a great trial to the shrinking modesty of the believing w…
declared . . . before all--This, though a great trial to the shrinking modesty of the believing woman, was just what Christ wanted in dragging her forth, her public testimony to the facts of her case--both her disease, with her abortive efforts at a cure, and the instantaneous and perfect relief which her touch of the Great Healer had brought her.
XI
Versículo 55
XI. give her meat--(See on Mar 5:43).
give her meat--(See on Mar 5:43).
Next: Luke Chapter 9
Nuevo Testamento
Luke — Capítulo 8
A GALILEAN CIRCUIT, WITH THE TWELVE AND CERTAIN MINISTERING WOMEN. (In Luke only). (Luk 8:1-3) went--travelled, made a progress. throughout every city and village--through town and village. preaching, &c.--the Prince …
Texto — Reina-Valera 1960
1Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
2y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,
3Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.
4Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola:
5El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.
6Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.
7Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.
8Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.
9Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola?
10Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
11Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.
12Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.
13Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
14La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.
15Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
16Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz.
17Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.
18Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.
19Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud.
20Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
21Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.
22Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron.
23Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban.
24Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.
25Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?
26Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.
27Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.
28Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.
29(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)
30Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
31Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.
32Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso.
33Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó.
34Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos.
35Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.
36Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado.
37Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió.
38Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo:
39Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
40Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban.
41Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
42porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía.
43Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,
44se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.
45Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
46Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.
47Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.
48Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
49Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
50Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
51Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.
52Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme.
53Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.
55Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.
56Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.
JAMIESON-FAUSSET-BROWN BIBLE COMMENTARY
Versículo 2
I. certain women . . . healed, &c.--on whom He had the double claim of having brought healing to the…
Versículo 3
II. Joanna, wife of Chuza, Herod's steward--If the steward of such a godless, cruel, and licentious w…
Versículo 16
III. PARABLE OF THE SOWER. (Luk 8:4-18)
Versículo 17
IV. For nothing, &c.--(See on Luk 12:2).
Versículo 18
V. how ye--in Mar 4:24, "what ye hear." The one implies the other. The precept is very weighty.
Versículo 23
VI. JESUS CROSSING THE LAKE, STILLS THE STORM. (Luk 8:22-25)
Versículo 40
VII. JAIRUS' DAUGHTER RAISED AND ISSUE OF BLOOD HEALED. (Luke 8:40-56)
Versículo 45
VIII. Who touched me?--"Askest Thou, Lord, who touched Thee? Rather ask who touched Thee not in such a …
Versículo 46
IX. Somebody hath touched--yes, the multitude "thronged" and pressed Him--"they jostled against Him,"…
Versículo 47
X. declared . . . before all--This, though a great trial to the shrinking modesty of the believing w…
Versículo 55
XI. give her meat--(See on Mar 5:43).