THE RITES AND SACRIFICES IN CLEANSING OF THE LEPER. (Lev. 14:1-57) law of the leper in the day of his cleansing--Though quite convalescent, a leper was not allowed to return to society immediately and at his own will.…
2Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote,
3y este saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso,
4el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo.
5Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes.
6Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes;
7y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.
8Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.
9Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio.
10El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite.
11Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión;
12y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.
13Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario; porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada.
14Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
15Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda,
16y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.
17Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa.
18Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.
19Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia; y después degollará el holocausto,
20y hará subir el sacerdote el holocausto y la ofrenda sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio.
21Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite,
22y dos tórtolas o dos palominos, según pueda; uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto.
23Al octavo día de su purificación traerá estas cosas al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová.
24Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y los mecerá el sacerdote como ofrenda mecida delante de Jehová.
25Luego degollará el cordero de la culpa, y el sacerdote tomará de la sangre de la culpa, y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
26Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
27y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová.
28También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa.
29Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová.
30Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los palominos, según pueda.
31Uno en sacrificio de expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además de la ofrenda; y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová.
32Esta es la ley para el que hubiere tenido plaga de lepra, y no tuviere más para su purificación.
33Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
34Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
35vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa.
36Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a examinarla.
37Y examinará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren más profundas que la superficie de la pared,
38el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días.
39Y al séptimo día volverá el sacerdote, y la examinará; y si la plaga se hubiere extendido en las paredes de la casa,
40entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo.
41Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen.
42Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa.
43Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta,
44entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es.
45Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad a lugar inmundo.
46Y cualquiera que entrare en aquella casa durante los días en que la mandó cerrar, será inmundo hasta la noche.
47Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa lavará sus vestidos.
48Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
49Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, grana e hisopo;
50y degollará una avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes.
51Y tomará el cedro, el hisopo, la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociará la casa siete veces.
52Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y la grana.
53Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la faz del campo. Así hará expiación por la casa, y será limpia.
54Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de tiña,
55y de la lepra del vestido, y de la casa,
56y acerca de la hinchazón, y de la erupción, y de la mancha blanca,
57para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Esta es la ley tocante a la lepra.
JAMIESON-FAUSSET-BROWN BIBLE COMMENTARY
I
Versículo 4
I. two birds--literally, "sparrows." The Septuagint, however, renders the expression "little birds";…
two birds--literally, "sparrows." The Septuagint, however, renders the expression "little birds"; and it is evident that it is to be taken in this generic sense from their being specified as "clean"--a condition which would have been altogether superfluous to mention in reference to sparrows. In all the offerings prescribed in the law, Moses ordered only common and accessible birds; and hence we may presume that he points here to such birds as sparrows or pigeons, as in the desert it might have been very difficult to procure wild birds alive.
cedar-wood, and scarlet, and hyssop--The cedar here meant was certainly not the famous tree of Lebanon, and it is generally supposed to have been the juniper, as several varieties of that shrub are found growing abundantly in the clefts and crevices of the Sinaitic mountains. A stick of this shrub was bound to a bunch of hyssop by a scarlet ribbon, and the living bird was to be so attached to it, that when they dipped the branches in the water, the tail of the bird might also be moistened, but not the head nor the wings, that it might not be impeded in its flight when let loose.
II
Versículo 5
II. the priest shall command that one of the birds be killed . . . over running water--As the blood o…
the priest shall command that one of the birds be killed . . . over running water--As the blood of a single bird would not have been sufficient to immerse the body of another bird, it was mingled with spring water to increase the quantity necessary for the appointed sprinklings, which were to be repeated seven times, denoting a complete purification. (See Kg2 5:10; Psa 51:2; Mat 8:4; Luk 5:14). The living bird being then set free, in token of the leper's release from quarantine, the priest pronounced him clean; and this official declaration was made with all solemnity, in order that the mind of the leper might be duly impressed with a sense of the divine goodness, and that others might be satisfied they might safely hold intercourse with him. Several other purifications had to be gone through during a series of seven days, and the whole process had to be repeated on the seventh, ere he was allowed to re-enter the camp. The circumstance of a priest being employed seems to imply that instruction suitable to the newly recovered leper would be given, and that the symbolical ceremonies used in the process of cleansing leprosy would be explained. How far they were then understood we cannot tell. But we can trace some instructive analogies between the leprosy and the disease of sin, and between the rites observed in the process of cleansing leprosy and the provisions of the Gospel. The chief of these analogies is that as it was only when a leper exhibited a certain change of state that orders were given by the priest for a sacrifice, so a sinner must be in the exercise of faith and penitence ere the benefits of the gospel remedy can be enjoyed by him. The slain bird and the bird let loose are supposed to typify, the one the death, and the other the resurrection of Christ; while the sprinklings on him that had been leprous typified the requirements which led a believer to cleanse himself from all filthiness of the flesh and spirit, and to perfect his holiness in the fear of the Lord.
III
Versículo 10
III. on the eighth day he shall take two he lambs without blemish, and one ewe-lamb of the first year …
on the eighth day he shall take two he lambs without blemish, and one ewe-lamb of the first year without blemish--The purification of the leper was not completed till at the end of seven days, after the ceremonial of the birds [Lev 14:4-7] and during which, though permitted to come into the camp, he had to tarry abroad out of his tent [Lev 14:8], from which he came daily to appear at the door of the tabernacle with the offerings required. He was presented before the Lord by the priest that made him clean. And hence it has always been reckoned among pious people the first duty of a patient newly restored from a long and dangerous sickness to repair to the church to offer his thanksgiving, where his body and soul, in order to be an acceptable offering, must be presented by our great Priest, whose blood alone makes any clean. The offering was to consist of two lambs, the one was to be a sin offering, and an ephah of fine flour (two pints equals one-tenth), and one log (half pint) of oil (Lev 2:1). One of the lambs was for a trespass offering, which was necessary from the inherent sin of his nature or from his defilement of the camp by his leprosy previous to his expulsion; and it is remarkable that the blood of the trespass offering was applied exactly in the same particular manner to the extremities of the restored leper, as that of the ram in the consecration of the priests [Lev 8:23]. The parts sprinkled with this blood were then anointed with oil--a ceremony which is supposed to have borne this spiritual import: that while the blood was a token of forgiveness, the oil was an emblem of healing--as the blood of Christ justifies, the influence of the Spirit sanctifies. Of the other two lambs the one was to be a sin offering and the other a burnt offering, which had also the character of a thank offering for God's mercy in his restoration. And this was considered to make atonement "for him"; that is, it removed that ceremonial pollution which had excluded him from the enjoyment of religious ordinances, just as the atonement of Christ restores all who are cleansed through faith in His sacrifice to the privileges of the children of God.
IV
Versículo 21
IV. if he be poor, and cannot get so much; then he shall take one lamb--a kind and considerate provis…
if he be poor, and cannot get so much; then he shall take one lamb--a kind and considerate provision for an extension of the privilege to lepers of the poorer class. The blood of their smaller offering was to be applied in the same process of purification and they were as publicly and completely cleansed as those who brought a costlier offering (Act 10:34).
V
Versículo 34
V. leprosy in a house--This law was prospective, not to come into operation till the settlement of t…
leprosy in a house--This law was prospective, not to come into operation till the settlement of the Israelites in Canaan. The words, "I put the leprosy," has led many to think that this plague was a judicial infliction from heaven for the sins of the owner; while others do not regard it in this light, it being common in Scripture to represent God as doing that which He only permits in His providence to be done. Assuming it to have been a natural disease, a new difficulty arises as to whether we are to consider that the house had become infected by the contagion of leprous occupiers; or that the leprosy was in the house itself. It is evident that the latter was the true state of the case, from the furniture being removed out of it on the first suspicion of disease on the walls. Some have supposed that the name of leprosy was analogically applied to it by the Hebrews, as we speak of cancer in trees when they exhibit corrosive effects similar to what the disease so named produces on the human body; while others have pronounced it a mural efflorescence or species of mildew on the wall apt to be produced in very damp situations, and which was followed by effects so injurious to health as well as to the stability of a house, particularly in warm countries, as to demand the attention of a legislator. Moses enjoined the priests to follow the same course and during the same period of time for ascertaining the true character of this disease as in human leprosy. If found leprous, the infected parts were to be removed. If afterwards there appeared a risk of the contagion spreading, the house was to be destroyed altogether and the materials removed to a distance. The stones were probably rough, unhewn stones, built up without cement in the manner now frequently used in fences and plastered over, or else laid in mortar. The oldest examples of architecture are of this character. The very same thing has to be done still with houses infected with mural salt. The stones covered with the nitrous incrustation must be removed, and if the infected wall is suffered to remain, it must be plastered all over anew.
VI
Versículo 48
VI. the priest shall pronounce the house clean, because the plague is healed--The precautions here de…
the priest shall pronounce the house clean, because the plague is healed--The precautions here described show that there is great danger in warm countries from the house leprosy, which was likely to be increased by the smallness and rude architecture of the houses in the early ages of the Israelitish history. As a house could not contract any impurity in the sight of God, the "atonement" which the priest was to make for it must either have a reference to the sins of its occupants or to the ceremonial process appointed for its purification, the very same as that observed for a leprous person. This solemn declaration that it was "clean," as well as the offering made on the occasion, was admirably calculated to make known the fact, to remove apprehension from the public mind, as well as relieve the owner from the aching suspicion of dwelling in an infected house.
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Antiguo Testamento
Leviticus — Capítulo 14
THE RITES AND SACRIFICES IN CLEANSING OF THE LEPER. (Lev. 14:1-57) law of the leper in the day of his cleansing--Though quite convalescent, a leper was not allowed to return to society immediately and at his own will.…
Texto — Reina-Valera 1960
1Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
2Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote,
3y este saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso,
4el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo.
5Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes.
6Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes;
7y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.
8Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.
9Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio.
10El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite.
11Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión;
12y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.
13Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario; porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada.
14Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
15Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda,
16y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.
17Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa.
18Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.
19Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia; y después degollará el holocausto,
20y hará subir el sacerdote el holocausto y la ofrenda sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio.
21Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite,
22y dos tórtolas o dos palominos, según pueda; uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto.
23Al octavo día de su purificación traerá estas cosas al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová.
24Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y los mecerá el sacerdote como ofrenda mecida delante de Jehová.
25Luego degollará el cordero de la culpa, y el sacerdote tomará de la sangre de la culpa, y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
26Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
27y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová.
28También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa.
29Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová.
30Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los palominos, según pueda.
31Uno en sacrificio de expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además de la ofrenda; y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová.
32Esta es la ley para el que hubiere tenido plaga de lepra, y no tuviere más para su purificación.
33Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
34Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
35vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa.
36Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a examinarla.
37Y examinará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren más profundas que la superficie de la pared,
38el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días.
39Y al séptimo día volverá el sacerdote, y la examinará; y si la plaga se hubiere extendido en las paredes de la casa,
40entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo.
41Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen.
42Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa.
43Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta,
44entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es.
45Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad a lugar inmundo.
46Y cualquiera que entrare en aquella casa durante los días en que la mandó cerrar, será inmundo hasta la noche.
47Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa lavará sus vestidos.
48Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
49Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, grana e hisopo;
50y degollará una avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes.
51Y tomará el cedro, el hisopo, la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociará la casa siete veces.
52Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y la grana.
53Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la faz del campo. Así hará expiación por la casa, y será limpia.
54Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de tiña,
55y de la lepra del vestido, y de la casa,
56y acerca de la hinchazón, y de la erupción, y de la mancha blanca,
57para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Esta es la ley tocante a la lepra.
JAMIESON-FAUSSET-BROWN BIBLE COMMENTARY
Versículo 4
I. two birds--literally, "sparrows." The Septuagint, however, renders the expression "little birds";…
Versículo 5
II. the priest shall command that one of the birds be killed . . . over running water--As the blood o…
Versículo 10
III. on the eighth day he shall take two he lambs without blemish, and one ewe-lamb of the first year …
Versículo 21
IV. if he be poor, and cannot get so much; then he shall take one lamb--a kind and considerate provis…
Versículo 34
V. leprosy in a house--This law was prospective, not to come into operation till the settlement of t…
Versículo 48
VI. the priest shall pronounce the house clean, because the plague is healed--The precautions here de…